Municipalidad de Ovalle

La actividad, organizada por la Fundación Un Alto en el Desierto en conjunto con 13 escuelas de la Provincia de Limarí, tuvo como objetivo primordial crear conciencia entre los más jóvenes y sus familias sobre el cuidado y el uso eficiente del agua.

 

Con la participación de 13 escuelas rurales y urbanas de Ovalle, Punitaqui, Combarbalá y Monte Patria, se llevó a cabo el primer seminario del Proyecto Un Alto en el Desierto 6, donde sus jóvenes estudiantes dieron cuenta de los avances de sus proyectos científicos sobre la cosecha y la reutilización de las aguas.

Organizada por la Fundación Un Alto en el Desierto, institución sin fines de lucro que busca enfrentar la sequía y el cuidado del medio ambiente a través de la reutilización y la cosecha de agua, la actividad contó con la presencia de los estudiantes y directores de sus respectivos establecimientos, quienes expusieron ante sus compañeros, los detalles, características y resultados de sus proyectos correspondientes.

La idea es, según los creadores de la fundación, poder constituir una red de cosechadores y reutilizadores de agua provenientes de diferentes orígenes, tales como agua de lluvia, niebla, rocío o aguas grises, con tal de enfrentar de mejor manera la aguda escasez hídrica que vive nuestra región.

“Este trabajo con la fundación se origina en el año 2006, es un trabajo que empezamos a hacer en la comunidad agrícola de Peñablanca, y con su escuela particularmente, y luego nos fuimos ampliando a lo que tenemos hoy, que son 14 escuelas de la provincia del Limarí, explica Nicolás Schneider, geógrafo y fundador de Un Alto en el Desierto.

Al respecto, si bien el tema de la falta de agua y la consiguiente disminución de la superficie agrícola aparece como uno de los temas primordiales hoy en día, la idea de la fundación es generar conciencia a través de la experimentación y el trabajo práctico.

“Cada escuela desarrolla un proyecto de recuperación de agua: puede ser cosecha de agua lluvia o cosecha de aguas grises, o ambas, y tienen un proyecto a donde enviar el destino de esa agua. Puede ser para un huerto, para el hermosamiento de la misma escuela, viveros,” detalla Schneider, quien apunta que con estos trabajos prácticos que desarrolla la propia comunidad escolar “se pueden tener estudios científicos de una calidad a nivel nacional realmente”.

En ese sentido, se destaca que el trabajar con niños ha sido especialmente valioso, pese que como fundación, desarrollan proyectos con otros grupos, como comunidades agrícolas e instituciones. Sin embargo el trabajar con estudiantes permite que éstos puedan desarrollar una conciencia temprana sobre la problemática de la escasez hídrica y entender los efectos que esta situación puede conllevar a futuro de no mediar una intervención que atenúe sus efectos.

Pero lo más importante lo señala Daniel Rojas, presidente de la fundación, quien recuerda que estos jóvenes, por su edad, “nacieron con el problema de la falta de agua, y por eso para ellos es un tema bastante importante, pues en nuestra región el tema de escasez hídrica ya tiene muchos años”.

“Han escuchado a sus padres desde que nacieron que hay que cuidar el agua, que es un problema, que cada vez llueve menos, entonces es un trabajo muy interesante y muy gratificante el que se hace junto a ellos, quienes son los principales actores a poner atención y cuidado en torno al agua”, señala Rojas.

En ese sentido, Nicolás Schneider recuerda que la situación de sequía de la provincia se ha transformado en algo crónico, aunque para él la explicación no sólo debe buscarse en el evidente cambio climático que vive el planeta.

“También se debe a la ineficiencia en el uso de agua. Se pierde mucha agua en una región, donde ésta precisamente no sobra. Hay años seguramente mejores que otros, pero es importante hacerle ver, sobre todo a la comunidad ovallina y sus escuelas, que la sequía se soluciona no tanto esperando que llueva, sino que cuidando el agua que hay. Nosotros buscamos hacer del Limarí una provincia eficiente en el uso del agua” asegura.

Uno de esos establecimientos que forma parte de esta red de “cosechadores y reutilizadores de agua” es la escuela Valentín Letelier de la localidad de Villaseca, en Ovalle, la que ya lleva cinco años formando parte de esta iniciativa.

Su directora, Irma Maluenda, destaca que la importancia de formar parte de este proyecto, es que “no solamente se han incorporado los cursos que trabajan en medio ambiente, sino que toda la comunidad educativa. Nuestra escuela tiene un sello medioambientalista, y toda la comunidad y el pueblo se ha involucrado en ello”.

Sobre si los niños han respondido bien al proyecto, la directora sentencia que sí, pues lo aprendido “lo replican en sus casas. Se nota que hay un progreso al respecto”.

“Nuestra escuela en plena sequía, está verde, pues Fundación Un Alto en el Desierto nos favoreció con un estanque de mil litros de agua, ya que la que teníamos estaba mala, y ahora gracias a eso, más verde tenemos nuestra escuela e incluso estamos cultivando flores”, explica Irma Maluenda, quien señala que la idea es seguir aspirando a proyectos nuevos relacionados con el medio ambiente.

Categoria: Noticias

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